En salud participan Essalud, el Seguro Integral de Salud (SIS), las Entidades Prestadoras de Salud (EPS), las Fuerzas Armadas y Policiales y el Ministerio de Trabajo. En el sistema de pensiones participan la ONP, las AFPs, la Superintendencia de Banca y Seguros. A todo ello, se ha sumado programas recientemente creados tales como el Sistema de Pensiones Sociales y los regímenes diferenciados y semisubsidiados para las micro y pequeñas empresas MYPES.
No existe en el sistema una instancia con poder de decisión y capacidad institucional para lograr una gestión de políticas públicas de seguridad social armónica, articulada y coherente. El sistema de seguridad social peruano es muy disperso, tanto en el plano operativo como en las funciones de rectoría, regulación y supervisión.
Por el contrario, un sistema de seguridad social integrado ofrecería la posibilidad de ampliar la cobertura, otorgar prestaciones de igual calidad a personas de distintos ingresos, género, etnia y ubicación geográfica. La integración abarata los costos y ayuda a desarrollar una política integral.
Bajos niveles de cobertura
La cobertura es quizá lo más importante a tener en cuenta cuando se trata de evaluar la situación de la seguridad social. La cobertura nos revela el número de personas alcanzadas por la protección social otorgada.
En el Perú de la totalidad de trabajadores, el 51%, poco más de un tercio, son trabajadores independientes no profesionales y los familiares que trabajan con ellos. Estos son los autoempleados, los ambulantes, las personas que tienen su pequeña tiendita o chacrita, y este sector mayoritario presenta los más bajos niveles de cobertura de la seguridad social. Así tenemos que el nivel de cobertura en pensiones en este grupo no llega ni al 1%.
Pero si se cree que la población asalariada, los trabajadores que reciben su pago de planilla cada sábado o fin de mes, tiene un alta cobertura mejor no nos equivoquemos. El Perú es uno de los países de América Latina con la menor cobertura de seguridad social entre los asalariados, apenas 35%, muy inferior al promedio de la región (65%). Ello revela un alto nivel de evasión de los empleadores en sus contribuciones a la seguridad social, que llega a dos terceras partes de la Población Económicamente Activa (PEA) asalariada.
Así, la cobertura contributiva total de la seguridad social no ha sido la mejor. La tasa de cobertura contributiva en pensiones solo alcanzó al 15.1% de la PEA ocupada en el 2007, al 20% en salud y 4.4% en aseguramiento contra los riesgos de trabajo.
En el sistema de pensiones, cuya tasa de cobertura solo alcanza al 15% de la PEA ocupada, se aprecia además una diferencia importante entre la cantidad de trabajadores afiliados y los trabajadores cotizantes, por cuanto un número importante de trabajadores afiliados no cotizan de manera efectiva. Esto afectará la posibilidad de acceder a una pensión y el monto de la pensión misma. La introducción de los sistemas de gestión privada no han significado sustanciales avances en la ampliación de la cobertura pese a que esta fue una de las razones esgrimidas para introducirla.
La necesidad de universalizar el aseguramiento laboral y de salud es una tarea urgente, vista la enorme vulnerabilidad de las familias peruanas ante: enfermedades, accidentes y pérdidas de empleo.
|
Vulnerabilidad de los hogares peruanos frente a eventos adeversos |
| |
| |
|
|
| |
Insuficiencia y problemas de calidad en las prestaciones
Otro de los problemas de los que adolece la seguridad social es la insuficiencia y los problemas de calidad de las prestaciones que ella ofrece. A ello se suman los problemas en el acceso oportuno y eficiente a los servicios para los asegurados, incluyendo a los subsidios por enfermedad, lactancia y sepelio.
Persiste la prolongada espera de los asegurados para la atención de la consulta externa y otros exámenes y procedimientos; demora en la programación de las intervenciones quirúrgicas y escasez de material médico; deficiencias en el abastecimiento oportuno de medicamentos.
La inequidad se reproduce, pues los pobres usan menos recursos públicos que los sectores de ingresos medianos y altos, aunque los sectores de socioeconómicos de menores ingresos son los más expuestos a enfermedades. La seguridad social casi no llega a los más pobres.
DATO
Al año 2008, la pensión promedio en el Sistema Público de Pensiones era de apenas S/.750 nuevos soles mensuales, mientras que en el Sistema Privado de Pensiones apenas llegaba a S/. 870 nuevos soles mensuales. |
|
El sistema de seguridad social en el Perú adolece de Incumplimiento de los niveles mínimos de protección establecidos como obligaciones del Estado peruano en el Convenio 102 de la Organización Internacional del Trabajo OIT, norma mínima. Entre los incumplimientos del Convenio podemos destacar el relacionado con la creación del seguro de desempleo que el Estado peruano ha incumplido de manera reiterada pese a las continuas observaciones del Comité de Expertos en Convenios y Recomendaciones de la OIT; además, la falta de creación de un sistema integral y eficiente de protección a la familia.
Erosión de los mecanismos de solidaridad
La introducción de Sistema Privado de Pensiones en el Perú, no solo ha debilitado al Sistema Público de Pensiones sino que además ha significado la ruptura del principio de solidaridad, base de todo esquema de seguridad social.
El sistema de gestión privada, basado en la capitalización individual, carece de solidaridad por cuanto en él no existe redistribución entre los afiliados de mayores ingresos hacia los más pobres y tampoco contribuyen para garantizarla para las próximas generaciones.
En el contexto de los cambios en el mercado de trabajo, el establecimiento del sistema privado de pensiones y de los planes de salud privados no ha significado cambios en las inequidades, particularmente en la de género. La mayoría de las mujeres se encuentran en desventaja laboral debido a que perciben menores salarios respecto a los varones y que su trayectoria laboral es más discontinua. Todo ello limita el acceso de las mujeres a la seguridad social.
Insuficiencia de recursos financieros
Los sistemas de pensiones existentes en nuestro país deben articularse para que el Estado cumpla con el artículo 10° de la Constitución que reconoce el derecho universal y progresivo de toda persona a la Seguridad Social. |
Un serio problema de la seguridad social en el Perú es la insuficiencia de recursos financieros debido principalmente a la ausencia de una política estatal promotora de la seguridad social y a la aplicación de medidas que no hacen sino agravar los problemas financieros en el sistema.
La evolución de la asignación presupuestal para los gastos de salud, como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI), entre el 2004 y el 2008 revela que ha venido disminuyendo progresivamente. Así, si en el 2004 la asignación presupuestal para los gastos de salud alcanzaban el 1,57% del PBI, en el 2006 llegó a ser el 1,47% del PBI y en el 2008 alcanzó solo al 1,31% del PBI.
La situación financiera del Seguro Social de Salud también es ajustada en la relación entre los ingresos y gastos, con un nivel de ingresos que se mantienen más o menos estables pero con una clara tendencia al incremento de los gastos originando un resultado económico deficitario. Esta situación tiene múltiples causas pero nos referiremos a las más importantes:
a) Subsidios al seguro agrario de salud que benefician principalmente a un grupo de grandes empresas agroindustriales y significan un déficit acumulado de S/. 614 millones para el fondo de seguro de salud agrario;
b) Subsidios a la Contratación administrativa de servicios (Ex servicios no personales) por S/. 110 millones anuales;
c) Menores ingresos por la aplicación de la ley que exonera a las gratificaciones de las contribuciones a la seguridad social y que se estima en S/.463 millones anuales.
Son diversas las causas que han ocasionado esta situación, una de ellas tienen que ver con altos grados de informalidad en la economía que facilita el incumplimiento de las normas laborales y de seguridad social por parte de los empleadores impidiendo que muchos trabajadores tengan cobertura. Sin embargo, esta situación no solo se presenta en la economía informal sino que, a vista y paciencia del Estado, también se presenta en la economía formal con altos niveles de evasión contributiva.
Ausencia de una política pública promotora de la seguridad social en el Perú
problemas estructurales que afectan a la seguridad social en el Perú tienen como una de sus causas el histórico olvido del Estado para formular políticas para la extensión de la cobertura de la seguridad social.
Es urgente e impostergable formular una política pública orientada a terminar con la segmentación del sistema, a la extensión de la cobertura, a mejorar la calidad de las prestaciones; a la superación de las inequidades y a la solidaridad y sostenibilidad financiera del sistema. En esta dirección, es necesario destacar la importancia del diálogo social para asegurar la eficacia y sostenibilidad de las políticas, así como la participación de los interlocutores sociales en su formulación y en la gestión del sistema de seguridad social. |